Nosotros. Ni sabemos quienes somos. Ni que pintamos en esta vida. Ni porqué no estamos juntos, cuando deberíamos estarlo. Como si tener algo que hacer, fuese lo importante. Cuando realmente lo importante lo hemos perdido hace tiempo, a nosotros, aquel ser disfrazado de optimista, aquel ser egoísta y cabrón, aquel ser que se cree el rey de todas las especies y que casualmente se pasa la vida buscando eso a lo que llama felicidad. Nos perdímos, te perdí. Nosotros.
viernes, 7 de febrero de 2014
Nosotros.
Todo el mundo busca lo que quiere, en el sitio de siempre. Y no. Nunca está siempre. Siempre vamos a la misma parada de bus, al mismo edificio, a la misma calle, al mismo portal, siempre vemos las mismas caras. Rutina y también por una parte, conformismo. No cambiamos, por miedo a equivocarnos. Nos conformamos, somos como somos y estamos donde estamos. Un día te levantas, enfermo de monotonía y buscas algo. Algo nuevo. Pero, te falta alguien. Están los de siempre, los de cada mañana. Pero te falta alguien. Quieres salir de esa jaula, esa que dices que es tu hogar, y que ahí están los que nunca cambian. Te olvidas de ti mismo, y poco a poco te vas perdiendo. Ya no sabes quien eres. Te mueves informatizadamente. Necesitas una señal. Algo que te de una pista. Pero nada. Te falta alguien. O te faltas a ti. Te paras. Algo falla. Estás vacío, no hay nada que te llene. Dejaste de creer, en eso de la felicidad, como si mañana existiese. Te das cuenta de que sea el día que sea, te despiertas en la misma cama de siempre 'Desayunas estrictamente lo que pone la receta del médico que dice que no tomes ningún dulce, a pesar de que la vida te amargue'. Te pones esa sonrisa forzada y sales. Ya sea, lunes, martes, enero, abril o diciembre, nada cambia. Cada noche, tus sentimientos vuelven a ti, como una cría de pájaro a su nido. Entonces, esos recuerdos, poco a poco te van haciendo mierda. Te consumen. Sólo necesitas silencio, para rayarte por la mínima tontería, para pensar en que algo no va tan bien como crees, para pensar en un nosotros, quizá, imposible. Las cicatrices se abren de nuevo, hasta tal punto que llegan a sangrar. Duele. Dicen que el paso del tiempo lo cura todo, pero, el tiempo, se olvidó de pasar por tu vida. Te falta alguien. Eso hace que, poco a poco te vayas conviertiendo en cenizas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)